Ozono

El ozono es un gas atmosférico que se forma en la naturaleza a partir del oxígeno y la energía generada por las tormentas eléctricas. Es más conocido por su papel esencial como filtro de las radiaciones ultravioletas en la atmósfera. Sus aplicaciones médicas son recientes y se basan fundamentalmente en aprovechar su alta capacidad oxidante frente a las biomoléculas. De esta forma se genera un estrés controlado que activa las respuestas antioxidantes endógenas. Las aplicaciones industriales del ozono se basan fundamentalmente en sus propiedades antisépticas que han permitido su uso en la desinfección de agua, tanto en la obtención de agua potable como en el tratamiento de aguas residuales. Como antiséptico es más potente que el cloro y logra eliminar virus que son resistentes a la cloración. Por su alto poder oxidante, se utiliza además en la neutralización de gases industriales de desecho que contienen sulfatos. Está muy difundido además el uso del O3 en la desinfección de piscinas por su poder desinfectante de amplio espectro. Actualmente el mayor uso comercial del Ozono es la purificación del agua. La Administración para los Medicamentos y Alimentos (FDA por sus siglas en Inglés) y la Agencia para la Protección del Ambiente (EPA), ambas de los Estados Unidos, certifican que el Ozono destruye el 99,99 de todos los gérmenes patógenos. Simultáneamente oxida (destruye) el 99,99 % de todos los contaminantes en el agua. En Alemania los médicos lo utilizan desde 1950 para tratar una amplia variedad de enfermedades o para prevenirlas. Se estima que solo en este país unos 8 000 médicos, homeópatas y naturópatas emplean el Ozono en sus terapias. En Europa es practicada por unos 15 000, como terapia básica o complementaria a otras terapias.

Orígenes históricos de la ozonoterapia

El ozono fue descubierto por el científico alemán Christian Friedrich Schonbein (1799-1868) en 1840. En sus experimentos con una pila voltaica en presencia de oxígeno el científico notó que se formaba un gas con un olor característico que pensó fuera un tipo de oxígeno súper activo. El primer generador de ozono fue construido en Alemania en 1857 por Werner von Siemens, mientras que el primer reporte sobre el uso del ozono para purificar la sangre ex vivo fue hecho por el doctor alemán C. Lender en 1870. En 1878, el Dr. Day (Australia) publica la primera edición de trabajos de tratamiento de la escarlatina y la viruela con ozono. La sauna que combina ozono y vapor fue utilizada en los E.E.U.U en 1880 por el Dr. Joth H. Kellogg en un sanatorio de Michigan. En 1885 la sociedad médica de la Florida publicó el libro: Ozono, escrito por el Dr. Charles J. Kenworth, donde se daban detalles sobre el uso del ozono con fines terapéuticos.

Durante la Primera Guerra Mundial (1914 – 1918), el Dr. Albert Wolff de Berlín preconiza el uso del ozono para el tratamiento de heridas, pie de las trincheras (también conocido como pie del foso o pie congelado), gangrena y para paliar los efectos del gas venenoso. También utiliza el ozono para el cáncer de colon, cáncer cervical y las úlceras de decúbito. Desde 1953 el Dr. Hans Wolff (1924-1980) utilizó el ozono de manera extensiva en su práctica creó la primera escuela de ozonoterapia formando a muchos médicos. En el año 1961 el Dr. Wolff introdujo en su práctica médica las técnicas de autohemoterapia mayor y menor. Creó en 1972 junto con el Dr. Haensler La Sociedad Alemana de Ozonoterapia. En 1979 publica su libro Das Medizinische Ozon (El Ozono en Medicina) Heidelberg, VFM Publications, 1979. En 1957, el Dr. Joachim Haensler (1908-1981) patentó su generador de ozono que ha sido la base de la expansión de la ozonoterapia Alemania. En 1979, el Dr. George Freibott comenzó a tratar con ozono a su primer paciente de SIDA con resultados esperanzadores. En 1980, el Dr. Horst Kieff reportaba los mismos resultados que el Dr. Friebott. También en 1980 fue publicado en la revista Science el artículo: «Inhibición selectiva del crecimiento de células cancerosas humanas por el ozono», apareció en el volumen 209 de la revista bajo la autoría de F. Sweet y colaboradores.

ESTUDIOS DE TOXICIDAD Y EFECTOS COLATERALES DE LA OZONOTERAPIA

El uso desde el punto de vista médico de la mezcla oxígeno/ozono ha mostrado un bajísimo índice de reacciones adversas cuando el tratamiento se aplica correctamente. Adicionalmente no origina reacciones alérgicas de ningún tipo. En dosis adecuadas (ej. en la Autohemoterapia de 1-30 µg de ozono por mL de oxígeno) el ozono no genera efectos colaterales debido a que los mecanismos antioxidantes endógenos del organismo controlan o neutralizan eficazmente el pequeño estrés oxidativo que se induce durante el tratamiento con ozono.
Adicionalmente el ozono activa mecanismos antioxidantes endógenos de defensa, en particular enzimas que inactivan los radicales libres y por tanto activan los mecanismos de reparación y regeneración celular evitando la acumulación de moléculas tóxicas.
Una condición esencial en el uso del ozono es la dosis que se suministra, que no debe exceder la capacidad de neutralización de los sistemas antioxidantes (superóxido dismutasa, catalasa, glutatión, entre otros) para que no se acumulen especies reactivas del oxígeno como el radical anión superóxido (O2-) o el peróxido de hidrógeno (H2O2).
Durante la terapia con ozono se debe evitar su inhalación, al menos en dosis superiores a 5 µg/mL. El ozono por vía inhalatoria se considera un contaminante. La concentración atmosférica normal de ozono es muy baja (0,128 0,01 µ/m3). El sistema olfatorio humano puede identificar las concentraciones de ozono cuando alcanzan una concentración de aproximadamente 20 µ/m3. De acuerdo a los criterios de la Organización Mundial de la Salud el límite máximo de exposición al ozono es de 100-120 µ/m3 en 8 h o 150-200 µ/m3 en 1h.
La concentración de ozono se eleva normalmente a nivel de la superficie de la tierra en el momento que se producen las tempestades que se acompañan con tormentas eléctricas. La elevada energía liberada por los rayos produce ozono que puede ser detectado por los sistemas olfatorios humanos y en general se percibe como una sensación agradable.
El ozono se puede producir también de modo artificial por diferentes aparatos electrónicos (fotocopiadoras, computadoras, entre otros) o por los automóviles. La exposición crónica por vía inhalatoria produce daños pulmonares y puede incrementar la frecuencia de ataques de asma. Cuando la exposición inhalatoria se acompaña de exposición a los rayos UV tiene lugar un incremento del riesgo cardiovascular.

VÍAS DE ADMINISTRACIÓN

Las terapias tradicionales con Ozono incluyen administraciones locales y sistémicas:
Autohemoterapia intravenosa – también conocida como autohemoterapia con ozono (AHT), inyecciones intramusculares, intra-articulares de O2/O3, insuflación rectal y vaginal, sauna con ozono vía transdermal, aceites ozonizados (aguacate, oliva, canola o girasol), cremas o ungüentos, agua potable ozonizada y aplicaciones dentales.
Contraindicaciones del Ozono: la Sociedad de Cooperación Europea de Ozono Médico ha advertido que no deben aplicarse inyecciones de ozono/oxígeno por vía endovenosa directa por el riesgo de embolismo por aire. Los terapeutas deben además tomar todas las precauciones para evitar que los pacientes y ellos mismos inhalen el gas concentrado.
Sáuna de Ozono: Esta terapia es una manera común de describir la combinación de la terapia con ozono y la terapia con la sauna de vapor. El Ozono, es introducido en la sauna de vapor y entonces es absorbido por vía transdermal. El resultado es un efecto sobre la salud del paciente que combina los beneficios de la oxigenación y la desintoxicación de la sauna de vapor. Los efectos reportados para esta terapia son:

  - Incremento significativo de la oxigenación de los tejidos y las células
  - Incremento del recuento de glóbulos blancos
  - Aumento de la circulación y entrega de oxígeno y nutriente dentro del organismo
  - Se pierden entre 400-600 calorías por sesión
  - Aumento de hasta 500 veces del factor de necrosis de tumor
  - Elimina toxinas acumuladas como plaguicidas, PCBs, residuos de fármacos, desechos metabólicos y mucho más
  - Estimula el sistema inmunológico
  - Aumenta la inmunidad celular
  - Produce Interleuquina II y Gamma interferón (sustancias anticancerígenas)
  - Incrementa la distensión de los glóbulos rojos para facilitar la difusión desde los vasos sanguíneos más diminutos hasta los tejidos.

Más que otras maneras de aplicar el Ozono, aquellos que usan este método combinando la sauna de vapor con ozono encuentran resultados seguros en muchas enfermedades:
  - Diabetes
  - Infarto
  - Depresión
  - Fatiga crónica
  - Lupus
  - Fibromialgia